Reflexiones con motivo del 27/9, Día Mundial del Turismo
La pregunta que debería acompañar cada viaje
El turismo socialmente responsable empieza por una pregunta muy simple: ¿el valor que genera mi viaje se queda en el territorio que lo hace posible, en su gente, en su tejido económico? Cuando la respuesta es mayoritariamente no, ninguna acción de sostenibilidad ambiental, social o de gobernanza compensa esa fuga estructural. Porque un destino puede ser impecable en su gestión de residuos, en su ahorro energético, en su cumplimiento legal local y, aun así, seguir empobreciéndose si el dinero que genera su atractivo turístico no se queda en casa.
¿Quién se beneficia del turismo y a costa de quién?
Esta semana Maldivas me ha dado un ejemplo perfecto para aterrizar esta idea con un caso real. Hosteltur se hacía eco del nuevo régimen fiscal que el país acaba de aprobar: a partir del 1 de octubre, los operadores turísticos extranjeros, las agencias online y las plataformas de reserva, Booking, Expedia, cualquier TO europeo, deberán pagar un 17% de impuesto sobre el margen que se llevan por vender viajes a Maldivas, aunque no tengan oficina ni presencia en el país. Hasta ahora, ese margen quedaba completamente fuera del sistema fiscal maldivo.
Las patronales europeas de agencias y touroperadores han pedido tiempo para adaptarse, y es una petición razonable: apenas seis semanas separan el anuncio de la entrada en vigor, con contratos, precios y paquetes de la temporada 2026/2027 ya cerrados. Y ese margen hubiera sido deseable y pertinente.
Además, conviene señalar, al hilo de esta reflexión, un desequilibrio de divisas que rara vez se tiene en cuenta, y un beneficio que se construye a costa del destino. El operador extranjero vende el viaje a precio de «primer mundo» y opera el destino, cuando hablamos de países en desarrollo, muchos de ellos destinos turísticos de primer orden, a precio de «tercer mundo», con salarios y costes locales muy inferiores. Esa diferencia solo aumenta el margen comercial del operador, y sería deseable una conciencia corporativa orientada a erradicar la pobreza y contribuir al desarrollo humano y sostenible de sus destinos. Esto es en beneficio de todos.

Una pregunta que no entiende de fronteras
Ahora bien, más allá del ajuste de calendario, lo que esta medida pone sobre la mesa es una pregunta que no es exclusiva de Maldivas ni de los países en desarrollo. En destinos con instituciones mucho más sólidas, Barcelona, Venecia, Costa Daurada, de la que hablábamos hace poco en un diálogo en Eurecat LABIIT junto al economista Josep Lladós, la pregunta es la misma, aunque tome otras formas: cadenas hoteleras internacionales, fondos de inversión, plataformas de alquiler turístico. Capital que entra, opera, extrae valor, y no siempre deja arraigo económico real en el territorio que lo generó.
Turismo, motor de prosperidad, nunca de pobreza
Y aquí está lo esencial: el desarrollo turístico tiene que ser motor de prosperidad, nunca perpetuador o promotor de pobreza y subdesarrollo. Cuando un destino recibe millones de visitantes y su gente sigue sin acceso a vivienda digna, a empleo de calidad o a servicios que mejoren con ese turismo, algo en el modelo está fallando. No es solo un problema de «demasiado turismo»: es un problema de a quién beneficia ese turismo y a dónde va a parar.

La responsabilidad compartida es un beneficio para todos a largo plazo
Esto nos interpela a todos, tanto a quienes viajamos como a quienes constituyen la diversa y heterogénea base empresarial que engloba el sector turístico. Como viajeros, elegir de forma consciente, informarnos de quién está detrás de un alojamiento o una experiencia, priorizar negocios con raíz local, ya es una forma de influir en el modelo. Y como oferta, sea cual sea nuestro sector, nuestra estructura propietaria, el reto es asegurar que nuestros modelos de negocio generen prosperidad real para las comunidades y los destinos donde operamos, no solo rentabilidad para quien invierte desde y hacia fuera.
Pan para hoy, hambre para mañana
Porque si no lo hacemos, tendremos pan para hoy y hambre para mañana: destinos que hoy llenan sus resorts y mañana no tendrán un entorno atractivo, ni para su clientela ni para su propio personal, porque ni ellos ni los trabajadores esenciales, sanidad, educación, movilidad, podrán costearse la vida. El modelo de resort «todo incluido» añade a esto una amenaza muy concreta para el pequeño comercio y los negocios locales: ¿por qué comprar o consumir fuera, si lo tengo incluido dentro? Así, el destino pierde una segunda vez, no solo el margen que se va con el operador extranjero, sino también el gasto cotidiano que no llega al pequeño negocio local.

La reflexión que te lanzo hoy
En este Día Mundial del Turismo, la pregunta sobre la que me gustaría reflexionar es esta: ¿Seguimos permitiendo un modelo que se lleva el beneficio fuera del destino y deja atrás pobreza y erosión de sus recursos? ¿O construimos, entre todos, un turismo que reparta lo que genera, beneficiando en primera instancia al destino y a su gente, que son sus protagonistas clave?
¿Conoces destinos que ya estén trabajando en construir ese modelo de prosperidad compartida? Me encantará leer tu reflexión.
¿Te parece interesante lo que te cuento?
Mi vocación y mi propósito se unen en mis charlas, que ambicionan que tomemos conciencia de realidades que a menudo están ocultas a nuestros ojos y que, de forma inconsciente o por desconocimiento, nos hacen cómplices de modelos que generan pobreza o que impiden el desarrollo. La idea es que cuando viajemos, operemos o invirtamos en el sector turístico, lo hagamos de forma que sea un beneficio para todos a largo plazo, priorizando siempre el destino y su comunidad, que son los activos esenciales que conforman la oferta turística.
Descubre más sobre mis conferencias aquí. Anímate a presentar una en tu ámbito de influencia. Entre todos haremos posible, poco a poco, ser parte de la solución.
Gracias por leernos!
Pili Malagarriga, Cofundadora Directora Segundo Mundo
Muy interesante. Una forma de explicar qué es el turismo responsable de forma muy entendible y brillante. Me gustaría oírte en una conferencia.
Comparto totalmente todos los puntos que tratas. Como ciudadana de Barcelona, ciudad en la que el turismo crece cada día, me gustaría que estos conceptos formasen parte de la gestión de los políticos que nos gobiernan. Gracias y felicidades