Reflexiones desde la gobernanza, los barrios y las personas
Este post complementa la publicación de hoy en La Vanguardia sobre el debate «Turismo y comunidad: Viajar cuidando el territorio y a quienes lo habitan» en el que tuve el placer de participar junto con Cristina Lagé, Directora de Turisme de la Generalitat de Catalunya y Raquel Sánchez Jiménez, Consejera Delegada de Paradores de Turismo.
Por una cuestión de tiempo, no fue posible detallar los motivos profundos por los cuales, en base a mi experiencia y conocimiento, el tercer sector es clave en este debate. Comento aspectos que tienen como trasfondo la realidad de Barcelona que es la que mejor conozco pero que son extrapolables a los destinos turísticos urbanos globales.
Cada vez es más evidente que es un verdadero reto la dimensión social del turismo: cómo afecta a las personas que viven en los destinos, a su bienestar, a su acceso a derechos y a la cohesión de los barrios. Y, en este contexto, la gobernanza turística se convierte en una pieza central. Y por ello, surge una convicción que defiendo desde hace años: que el tercer sector (ONG y entidades que apoyan a colectivos en situación de fragilidad, defienden derechos y promueven el bien común) no puede ser un actor periférico, debe ser parte estructural de la gobernanza del turismo.
El primer y esencial argumento que sustenta mi tesis es que el tercer sector representa a la comunidad local y, especialmente, a aquella ciudadanía, que por determinadas circunstancias, necesita el apoyo de una entidad social o sociolaboral para salir adelante: situaciones de precariedad o exclusión social: pobreza, enfermedad, soledad u otras vulnerabilidades. A continuación amplío otras justificaciones relevantes para reforzar mi propuesta.

Turismo y sector social: dos sistemas profundamente interconectados
En destinos turísticos urbanos, el turismo no es un sector aislado. Atraviesa la vida económica, social y cultural de los barrios. Del mismo modo, las entidades sociales y sociolaborales no trabajan al margen del turismo:
- Acompañan a personas que buscan empleo en sectores altamente turistificados mejorando también su empleabilidad
- Intervienen en barrios donde la presión turística impacta en el acceso a la vivienda, el comercio de proximidad o el espacio público
- Sostienen redes comunitarias que, en muchos casos, amortiguan los efectos no deseados del turismo, etc.
Desde esta mirada, turismo y tercer sector se afectan mutuamente de forma constante, aunque no siempre se reconozca explícitamente.

Taula Sector Turístic Sants-Montjuïc – Mescladis Lliure Montjuïc – Oct. 2025
Intersecciones clave entre políticas turísticas y políticas sociales
Desde mi experiencia y conocimiento en gestión de destinos y trabajo con entidades sociales, identifico varias intersecciones claras:
- Empleo y calidad laboral
El turismo es una de las principales puertas de entrada al mercado laboral para muchas personas en situación de vulnerabilidad. Sin la colaboración con entidades sociolaborales, es difícil que éstas personas accedan a los puestos y también garantizar procesos de inserción adecuados, estables y con acompañamiento real.

Por ejemplo, hay complementariedades entre condiciones laborales de colectivos especialmente sensibles y sometidos a prácticas que, aunque normalizadas, suponen cargas de trabajo y estrés fuertes… como es en algunos casos la situación de las camareras de piso, conocidas popularmente como las “kellys”. Las ONG son las que nos hacen saber la realidad de estas personas que eligen estos trabajos porque no tienen otra opción y eso nos ayuda a empatizar mejor y a conocer de primera mano. Además, en el caso de las viviendas de uso turístico, con su ubicación normalmente no visible y su diseminación, se puede agravar este riesgo de precariedad.
2. Cohesión social y convivencia en los barrios
Las entidades sociales conocen el pulso del barrio, las tensiones existentes y las capacidades comunitarias. Integrarlas en la gobernanza turística permite anticipar conflictos, diseñar políticas más ajustadas a la realidad local y contribuir a que los destinos conserven su identidad y autenticidad, evitando procesos de turistificación que los convierten en parques temáticos que, al final, no benefician ni a la ciudadanía residente ni a las personas visitantes.

3. Acceso a una vivienda digna: un derecho humano fundamental
El acceso a una vivienda digna es un derecho humano esencial y uno de los ámbitos más directamente tensionados en contextos de alta actividad turística. Aunque el alojamiento turístico no es el único factor que incide en el mercado inmobiliario, mantiene una intersección clara con él, especialmente en determinados barrios, por lo que ignorar esta relación supone renunciar a una lectura honesta de los impactos sociales del turismo.
La presencia de personas que duermen en la calle o piden limosna en espacios altamente turistificados evidencia la incapacidad de garantizar este derecho básico a toda la ciudadanía. Un destino socialmente responsable no puede limitarse a gestionar flujos de visitantes: debe asumir su corresponsabilidad en la protección del derecho a la vivienda de quienes lo habitan. Todxs ambicionamos pasear por nuestras calles sin tener que lamentar cómo viven y duermen personas como tu y como yo.

4. Valores, pedagogía y corresponsabilidad
Las entidades sociales son aliadas clave en la educación en valores como el turismo cívico, el respeto cultural y el consumo responsable. Estar conectados y colaborar estrechamente con ellas permite conocer y empatizar con la realidad de las personas que conviven en el destino y que, por distintas causas como la pobreza, la soledad o la enfermedad, atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Esta conexión posibilita reforzar nuestros valores, generar conciencia social, fomentar la empatía y la solidaridad, y avanzar hacia una corresponsabilidad real entre sector turístico, ciudadanía residente y personas visitantes. Sin pedagogía y valores no hay posibilidad de un turismo consciente.
Colectivos especialmente en riesgo de exclusión: intersecciones invisibilizadas entre turismo y vulnerabilidad
Existen intersecciones entre turismo y sector social que siguen siendo incómodas, invisibilizadas o directamente evitadas en el debate público, pero que forman parte de la realidad de los destinos turísticos.
Una de ellas es la prostitución y la trata de personas, ámbitos que mantienen una relación directa con la actividad turística y con determinados picos de demanda vinculados a grandes eventos. Cada vez que se celebra un gran congreso reaparecen informaciones y denuncias sobre el incremento de la prostitución, facilitada en ocasiones por redes que operan con la complicidad de actores del entorno urbano y que rara vez se integran en la reflexión turística oficial.
Esta realidad nos interpela como sector y como ciudad. No se trata de criminalizar el turismo, sino de asumir que determinadas dinámicas económicas generan externalidades sociales graves que no pueden seguir siendo ignoradas. Y aquí, de nuevo, las entidades que atienden a estos colectivos se convierten en un aliado clave.
En este sentido, es especialmente relevante un aprendizaje que para mi fue revelador cuando organizamos un taller con ECPAT (la red internacional contra la prostitución infantil y adolescencia en el turismo) y es el impacto de las viviendas de uso turístico. Este modelo de alojamiento puede dificultar la detección, persecución y prevención de situaciones de trata, abuso o explotación sexual, y es especialmente grave cuando hablamos de menores. La fragmentación del alojamiento, la falta de control y la opacidad generan espacios donde estas vulneraciones de derechos pueden producirse con mayor facilidad.

Aquí el tercer sector aporta conocimiento experto, experiencia de campo y una capacidad de alerta temprana que ninguna política turística responsable debería ignorar.
Operadores turísticos y entidades sociales: alianzas con impacto real
Hoteles, restaurantes, guías, museos, empresas de experiencias o grandes operadores tienen una enorme capacidad de impacto positivo si trabajan en alianza con el tercer sector:
- Contratación inclusiva (colectivos en situación de vulnerabilidad y/o con discapacidad)
- Compra responsable Km0 a comercios locales y a la economía social
- Colaboración en proyectos de acción social: donaciones, voluntariado corporativo, campañas de marketing con causa, patrocinios, etc.
Desde mi experiencia acumulada en proyectos orientados a promover un turismo socialmente responsable, destacando los impulsados por Ayuntamiento de Barcelona, en el distrito de Sants-Montjuïc o por Fundació Tot Raval en el barrio de El Raval, he podido constatar los impactos positivos que genera esta complicidad público-privada-tercer sector.
Colaboraciones que permiten un verdadero turismo regenerativo: revertir aquello que ha sufrido un daño o deterioro; y que hace posible generar alianzas a largo plazo, diálogo, detectar oportunidades, aprovechar sinergias y compartir retos desde la corresponsabilidad, contribuyendo a un mayor sentido de comunidad y a una motivación colectiva más fuerte para alcanzar el verdadero propósito del turismo responsable: construir destinos prósperos para quienes viven, trabajan y visitan un territorio.
Gobernanza e impacto real: del discurso a los barrios
En conclusión, la gobernanza turística debe aterrizar en los barrios, a través de alianzas público-privadas-tercer sector, donde se construyan soluciones compartidas y se genere confianza y trabajo en red.
Como señaló durante el debate la Directora de Turismo de la Generalitat, Cristina Lagé, un destino cuya ciudadanía no es feliz no es un buen destino. Y para que exista bienestar, el tercer sector debe estar dentro de la gobernanza turística, no al margen.
Porque no puede haber bienestar sin convivencia, ni convivencia sin justicia social.
En este sentido, el turismo tiene la capacidad de actuar como sector tractor del resto de ámbitos con los que se interconecta directa o indirectamente, contribuyendo a construir modelos económicos más justos, más humanos y conectados con la vida real de las personas y con los barrios en los que vivimos.
Felicitats Pili, per la feina ben feta. Article molt interessant
Moltes gràcies Anna! una abraçada!